Frustración, si… yo se lo que es la frustración, sé lo que se siente confiar en alguien como confía la estrella de rock en su público y se lanza de espaldas para que lo tomen en el aire y lo carguen entre todos, así me he lanzado en varias ocasiones, pero con la diferencia de que en lugar de ser recibida en las manos de aquellos en quienes confié, me doy un trastazo contra el suelo… No sé cuando fue la primera vez, y tampoco recuerdo cuando fue la última, lo que si sé es que cada vez confío menos en el hombre y descubro que me conviene más confiar en Dios
Recuerdo ahora, rebuscando en el pasado no muy lejano, es algo que no me agrada ya mucho hacer, pero hoy lo hago a efecto de ilustrar mejor lo que quiero decir.
Fue una de esas ocasiones especiales en donde no se recibe solo un golpe, sino una lluvia de piedras encima, una reacción en cadena, desatada por un chisme... Es que mi enemigo no quería que yo aprendiera a confiar en que puedo hacer las cosas. Mas Mi Señor tomó esas piedras y las usó para ayudarme a crecer.Me vi una tarde sentada en una silla mecedora, con el llanto luchando por salir de mis ojos, pero mi orgullo no le permitía salir… y vinieron los reclamos: ¿es que no te importa ver cómo me esfuerzo? Me parece que te complacieras en ver cómo intento una y otra cosa y nada resulta ¿no te importa que después de tanto tiempo sigamos padeciendo tanto, sin dinero suficiente para comprar comida para mis hijos? (no me daba cuenta que todo ese tiempo El estuvo proveyendo de comida mi casa), ¿no te importa que haya gastado el dinero que no tengo, confiando en esta dizque amiga y ahora esté aquí sentada esperándola y ella, se haya largado dejándome con toda esta verdura partida y sin dinero en la bolsa?
Me regresé por la calle caminando con mi carga y mientras tanto pensaba y reclamaba como la Martha que a veces soy ¿no te importa Señor?
Y el me respondió: Maldito el hombre que confía en el hombre… ¿no estoy yo aquí? ¿Por qué no has confiado en mí?
Señor ¿Qué quieres que haga? ¿Cómo lo voy a hacer yo sola? ¿Acaso vas a enseñarme a hacer tamales?
Y el me dijo: Lo haré, solo debes confiar en mí y en que puedes hacer las cosas que quieras hacer, sin depender de nadie mas que de mi…
Bueno… eran las ocho de la noche cuando ella llegó a su casa y sin ninguna pena me entregó la carne todavía congelada… ¿Qué hago ahora? Pregunté ¡irás a donde YO te diga! Me respondió el Señor… y fuí a buscar a otra mujer… ella, me explicó a detalle como habría de amasar y como preparar la carne, con cantidades, tiempos y todo, me prestó también una olla, no podía hacer más por mi, pues estaba embarazada y delicada.
Era como la una y media de la noche cuando pusimos a cocer los tamales… a la mañana siguiente, a eso de las siete, me salí a buscar a mi amiga, aquella que me dijo como hacerlos y le llevé los veinte que me pidió… ella los probó y me dijo que estaban bien, que podía mejorar pero que para ser la primera vez, había superado la prueba, eso me animó bastante, contenta me fuí a ofrecer el resto por las tiendas y algunas casas, vendí para el desayuno bastante de mi carga, y tenia pedido para el medio día...a las once de la mañana, ya había vendido todo y tenia pedido para la semana próxima…
Aprendí que podía hacer lo que me propusiera sin depender de nadie más que de Dios, pero… todavía estaba herida, todavía me dolía lo que ella me hizo… y mas me dolió días después cuando supe que su traición no se limitó a lo que padecí por los tamales, sino que fue mucho mas allá y no solo ella, fue como una reacción en cadena, también hubo otras mas que me lastimaron mi espalda, de unas no me dolió tanto, no esperaba de ellas gran cosa, seguía respetándolas , no fue difícil perdonarlas… pero a ella… fue difícil, fue tarea dura… y a otra mas, a aquella en la que mas confiaba y de la que mas esperaba, de ella si que me dolió, tanto que no pude hablar de el asunto, ni siquiera con mi esposo…y sólo procuré por largo tiempo no verla, el tiempo suficiente para logar el perdón desde mi corazón, el tiempo suficiente para ver la herida sanada, pero la primera, después de que la perdoné y aunque ya no confié en ella de igual forma, no pasó mucho tiempo para que me buscara pidiendo un favor y al estirar mi mano para ayudarla, me la muerde… chale… volvió a doler…
Pero el Señor me habló y me dijo: ¿acaso no aprendiste nada? Ella te traicionó una vez y su traición fue dura, mas yo la tomé y te fortalecí, ahora tienes confianza en ti misma, ahora confías en que puedes hacer muchas cosas que te propongas, tomé lo que vino y te fortalecí aún más. Hoy ella te ha difamado, pero te ha servido para darte cuenta de que tu marido confía en ti y que ninguna mentira hará que desconfíe de ti.
Si no perdonas… tu cuerpo se enfermará, tus huesos se debilitarán y no recibirás tampoco perdón si lo retienes.
Aquello me sirvió para aprender a confiar primeramente en Dios antes que en cualquier persona, que si una amiga me dice que me necesita, esté ahí, pero también aprendí a no dejarme llevar y respetar tanto su espacio como hacer respetar el mío, no dejando de hacer mis deberes por estar con quien me llama.
Aprendí que soy capaz de hacer cuanta cosa me proponga y que mis hijos no mendigarán pan jamás, pues si fuerzas me faltan, el Señor está ahí siempre proveyendo lo necesario, aprendí un poco a depender de el y digo un poco, porque la total dependencia vino después, tiempo después.
Aprendí a controlar la frustración y el coraje, a contener los comentarios y callar, aprendí un poco de prudencia.
Aprendí a disfrutar verdaderamente el fruto de mi trabajo, el fruto de mi sudor y el apoyo de mi esposo.
Aprendí a perdonar... a pesar del dolor que causa la traición, aprendí que perdonar, es necesario tanto para el bien de quien recibe el perdón como para quién lo otorga, para no morir llena de amargura.
Dios, toma las piedras que nos lanza nuestro enemigo y las transforma en oportunidades, las transforma en lecciones de crecimiento, y también las transforma en bendiciones. Siempre y cuando lo estemos buscando constantemente.
Acá Kerusso… reflexionando.
2 comentarios:
muy interesante... me gusta mucho tu manera de resolver las cosas y sobre todo, lo sencilla que eres.
Seguro que los tamales te quedan deliciosos :)
Un beso, acá Blue... saboreando tamales de Kerusso.
cuando ponemos en las manos de Dios nuestro problema, aunque seamos medio tontinas para hacerlo, el nos entiende, ayuda y da fortaleza.
Ejem.. bueno, creo que me defiendo con los tamales.
Me encantó la foto que pusiste de los tamales de rajas, se me antojaron y no comí porque anoche no encontramos, pero no pierdo la esperanza.. comeré tamales de rajas con queso aunque los tenga que hacerrrr jejeje
Un abrazote mi Blue. Cuidate mana.
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