viernes 2 de mayo de 2008

Matrimonio

Hace unos días un joven con dudas preguntaba ¿Dios tiene una pareja para mi? ¿Cómo saber si mi pareja es la idónea? ¿Cómo saber si casarme con esta o no?

Recordé que yo también estaba llena de dudas, es mas… no me gustó cuando mi padre en la fe me dijo que debía pedir a Dios que me enviara a mi pareja idónea, le dije que no había escogido a mis padres, ni a mis hermanos y que tampoco escogería a mis hijos, sino que Dios se tomaba la libertad de elegirlos por mi y lo único que creía que podría elegir seria mi pareja ¿y ahora resulta que ni eso? Y el me dijo: ¡Hija, si quieres equivocarte, hazlo tú sola, pero si quieres al hombre que necesitas, deja que el que sabe todo lo ponga frente a ti! ¡Ash! No me gusto nadita…
Pero… queriendo y no… solo le dije: ¡Señor, si es tu voluntad me enviarás a alguien, si no, enséñame a vivir sola! (por aquello de mejor sola que mal acompañada). No pasó mucho tiempo para que me casara con este panzón, que por cierto no estaba panzón, recuerdo que tenia su vientre de lavadero, hoy lo tiene de lavadora jeje, pero bueno, no me disgusta su mesita para el té, de hecho, una le encuentra gusto a los cambios.

Lo difícil del matrimonio, no es tanto tomar la determinación de casarse, sino mantenerse casado.

Aquello del yugo desigual… ya me di cuenta que no solo se refiere a que los dos sirvamos y amemos al mismo Dios, sino que además, nuestras costumbres sean similares, nuestra cultura, nuestra ciencia, nuestros valores, nuestro dialecto (aunque siendo el hombre y yo mujer parecemos mas bien de planetas diferentes, hablamos idiomas tan distintos) Caray, me pregunto ¿Cómo me habría ido si no me caso precisamente con este hombre? Seria muy infeliz o probablemente seria una divorciada más.

Aunque a veces sus cosas y sus ideas me repatean en el hígado y quiero bajarlo de mi camita a pataditas... ¡ash! pensándolo bien, es mejor que muchos de mis vecinos, que son unos borrachos, mirones, y sinvergüenzas. No es perfecto el hombre que Dios puso frente a mí, pero es justamente lo que yo necesitaba y tampoco yo soy perfecta y sé muy bién que también mis cosas y mis mañas le repatean en el hígado ¡y pobre de El si me mira feo! Grrrrrr jeje Naa, es un hombre con una paciencia increíble, me ha soportado precisamente a mí: a la loca de la familia.

El dice que llegué en respuesta a su constante petición de una mujer para el, y aunque al principio se resistía a creerlo, terminó aceptándolo y empezó a cortejarme jeje es que yo era bien sangroncita y altiva, de ceja levantada, bien orgullosa y también bien amargada, no me reía ni de compromiso, pero el Señor ha hecho una obra sorprendente en mí.

Yo la verdad creo que Dios si pone frente a nosotros a nuestra pareja idónea, pero no siempre la tomamos, algunos somos más testarudos o despistes que otros, escogemos lo que queremos pero cuando nos va bien es porque lo hicimos bién, tomando en cuenta los consejos encontrados en la biblia y valoramos ese talento que tenemos en nuestras manos, aunque no nos lo haya dado, lo cuidamos y lo multiplicamos y por eso es que nos premia. Otras veces aunque el Señor en persona nos ponga el talento en la mano, somos tan brutos que no lo cuidamos y echamos a perder eso tan bello que Dios nos dio en nuestra pareja.

Hay que tener sabiduría para convivir los dos en paz y en armonía.

Aconseja la palabra de Dios que el hombre trate a la mujer como a vaso frágil y que conviva con ella en sabiduría, pero también advierte que es mejor una gotera constante que una mujer rencillosa, que la mujer sabia construye su casa y la necia la derrumba con sus manitas.

Esto me recuerda…. En un principio, para mi fue tan difícil entender eso del sometimiento al esposo, yo me imaginaba que el podía hacer lo que quisiera conmigo, hasta golpearme y maltratarme si quería y yo debía quedarme callada… al menos eso pensaba cuando me aconsejaban que debía someterme a mi marido… pero, pos ¡yo no estaba dispuesta a ser tapete de nadie!! Grr y pos… muchas veces, me salía lo Machado y gritaba a mi marido, pero el… con tooooda su paciencia solo me decía: ¡No me grites, soy tu marido, me tienes que respetar! Y todavía, de vez en cuando me le pongo al brinco y quiero boxear con el y hasta le pregunto ¿en donde quieres tus pataditas? Pero el con toda su calma me dispara dos o tres dardos tranquilizantes y con eso tengo (a veces).

Una tiene que aprender a darle su lugar como cabeza de la casa, por algo Dios lo puso ahí, y a nosotras como respaldo, es para que el tenga a quien decirle: ¿ves? ¡No te fijas en lo que hago! ¡Por tu culpa me equivoqué! Jejeje Si no hay un orden, las cosas no salen bién, si los dos queremos ser la misma parte del cuerpo, el cuerpo tendría dos cabezas y le faltaría espalda, ¿Dónde quedaría su fuerza? Sería un caos con dos cabezas pensando diferente.

Eso no le resta valor a la mujer, de todas formas sabemos que la mujer virtuosa trabaja, no come su pan de balde, es el orgullo de su esposo, el esposo es alabado por causa de ella, sus hijos la alaban y eso… nos hace sentir muy bien.

La vida matrimonial no es fácil, pero tampoco es una guerra, eso es un invento de alguien para justificar sus desvíos.

No es fácil para nosotras entender el pensamiento del hombre, es tan inútil tratar de interpretar esos silencios, esos por qués del hombre.¿No se te ha ocurrido preguntarle en que piensa cuando se queda tan callado que parece que está inventando algo o está meditando en algo muy importante? La respuesta es siempre la misma: EN NADA... Nosotras los formamos y los hemos hecho tan complicados(¿será por las intervenciones del padre?), es irónico, lo que menos nos gusta de ellos es ese silencio, esa forma tan rara para nosotras de ver las cosas, y resulta que como madres nosotras mismas formamos al machito, al mujeriego, al borrachín, al ladrón, al mentiroso, al perezoso, al irresponsable y también está en nuestras manos formar al hombre íntegro… y con todo eso… no entendemos por qué no piensan igual que nosotras y por que jijos no nos entienden y no se portan como deseamos, y tampoco adivinan lo que queremos, y por qué no saben atendernos y entendernos.

Igual para ellos, créanlo, nosotras somos un misterio muy pero muy grande, me doy cuenta a veces cuando mi esposo se queda mirándome con cara de: ¡¡¿y óra que hice?!!

Pero cuando nos olvidamos de las diferencias la vida es buena, muuuuy buena.

Deberíamos intentar convivir con más sabiduría y con menos vísceras.

Aquí Kerusso… pensando que hizo un colashazo, a ver si me entienden je.