
Antes de casarme, y poco antes de que naciera mi niña, recuerdo que yo tenía obsesión por el orden,pero era una obsesión muy rara, pasaba casi todo el día limpiando, porque lo hacia lentamente, muy lentamente, pero la casa se veía impecable al terminar, lavaba el baño a diario, cada semana le ponía ácido muriático para que no creara hongos, hoy le tengo que poner sosa cada vez que recuerdo que tengo baño para limpiar, el viernes lo lavé y me llevé toda la mañana, ya no sacudo a diario el polvo y la estufa, ¡hay la estufa! se le forma una capa de cochambre que tengo que tallar bastante y a veces hasta tengo que usar algún líquido para limpiarla, nunca me gustó tener nada sobre la mesa, solo el mantel y ahora nada mas tengo un par de manteles que debo cambiar muy seguido, nunca falta quien derrame alimento o algún líquido sobre el mantel recién puesto y no puedo evitar que siempre haya algo sobre la mesa, aunque eso me repatea me tengo que aguantar, la casa es chica y me falta lo necesario para poner orden, al principio me estressaba tanto y era tan desesperante para mi, pero... no me quedó otra que aceptar poco a poco la situación, era realmente traumatizante al principio, pero bueno, a todo se acostumbra una, menos a no comer jejeje.

Mi apariencia tenia que ser impecable, casi siempre vestía de blanco, a veces hasta almidonaba uno que otro pantalón para que luciera siempre bien planchado, la rayita bien marcada, los cuellos de mis blusas bien definidos y en su lugar, mi pelo, ¡hay mi pelo! pasaba una hora peinándome.
El nacimiento de mi hija lo cambió todo, ya no tenía le tiempo para ocuparme de mi aspecto, ya no tenía una hora para peinarme, ni podía lavar el baño a diario, ni sacudir el polvo. Esas costumbres se fueron, aunque me siguen molestando.
Dirán que esas son costumbres que no deben irse, es más hay que luchar por conservarlas, es bueno ser limpia y ordenada, si, pero llega un momento en que unas costumbres desplazan otras, o por lo menos las mueven un poco de lugar, ahora tengo que pasar la mañana ayudando a mis hijos con sus tareas, preparando uniformes y otras cosas que antes no hacía.
Conservo algunas locas obsesiones como tender la ropa en riguroso orden: los pantalones en un lugar los de mezclilla, los de vestir en otro espacio, y por tamaño, los calcetines y calzones en otro tendedero especial, las toallas y las sábanas tienen su espacio, las camisas en su gancho y en su espacio, las camisetas también en su espacio a un lado de las camisas, no revueltos, ¡chale! ¡que loca estoy!
Al lavar la loza, los platos ordenados por tamaños, los vasos en un lugar y las tazas en otro, la cucharas y lo tenedores en orden, los cuchillos en su espacio, las ollas y los sartenes van aparte, limpiar la casa con cloro para desinfectarla...¡me estoy dando cuenta que estoy bien lurias! ¡los libros! ¡hay no!, mejor ni sigo...
¿que es lo que hace que tengamos costumbres obsesivas? yo siempre les digo a mis hijos: ¡cada cosa tiene su lugar! aunque no logro que me hagan mucho caso, creo que hasta soy un fastidio para ellos (incluido mi marido) pero es que no logro que entren en esta dimensión, ellos, se limpian las manos con la servilleta de las tortillas, me dejan la puerta del baño abierta, la del patio, saben que no soporto las moscas, por eso puse mosquiteros, me dejan zapatos en la sala, aunque tengan que ir a recogerlos después de oír mi furioso grito ¡ESTOS ZAPATOS NO VAN AQUÍ! ¿por que esperan a verme furiosa? ¿me estarán retando? ¿o simplemente me llevan la contra por que los canso con querer tener orden en donde no se puede? si esta casa tuviera los muebles necesarios para guardar las cosas, no habría tanto reguero, aunque poco a poco voy teniendo esperanza de ver orden, ya empezó mi esposo a hacerme repisas para poner las cosas, ya no tendré que buscarles lugar en el suelo o en cajas apiladas.
Pero no deja una de tener un reverendo cochinero que guardamos "por si un día nos hace falta" y ¿para que sirve el cochinero? Nomas, para tenerlo, a veces me dan ganas de botar todo a la basura y dejar la casa casi vacía. Se verá limpia y ordenada con menos cosas.
Pero no... los niños sacan las películas de la caja que les dí para guardarlas, los juguetes no están en sus botes(o no caben)-hay, no me acostumbro a los lentes- y los peluches se caen de la cama.. mmmm
Je je hay una cosa muy curiosa: desde niña nunca soporté ni polvito en mis manos y me las lavo mucho, muchas veces y por cualquier cosa y mi niña también. Cuando ella era bebé el doctor me regañó porque la bañaba demasiado(es que hacía calor) y por un buen tiempo tuvimos que comprarle unas cremas especiales porque de tanto bañarla le alteré la acidez(ph) de su piel.
También pasadito del mes de nacida mi niña (por cesárea) me quedé en el piso del baño cuando lo estaba lavando (no soporté verlo sucio) y me quedé ahi, no pude levantarme, estaba pensando en la forma de llegar a la cama (porque ni gatear podía) cuando llegó mi marido y me levantó no sin darme mi buena regañada (pero tampoco me lavaba el baño grrr) muchas veces me vi con mi bebé en brazos y llorando desesperada porque no podía limpiar la casa.
Le explique mi situación al doctor(que por cierto me conocía de sobra con todo y mamá y hermanos desde hacia varios años) y solo se limitó a decirme: ¡no te desesperes, por varios años no vas a volver a ver tu casa tan limpia, los niños te cambian todo y por tu salud tanto física como de tus neuronas desacomodadas que tienes, si se cae la casa, déjala caer,. no mas hazte a un ladito pa que no te caiga encima. No pasa nada si no lavas a diario el baño o si no sacudes cosa por cosa, basta con una pasadita por encimita y una limpieza profunda por allá cada tantos días!
No supe cuando ni como empecé a cambiar y me afodongué, pero la casa no se cayó de mugre, y aunque no me gusta mucho su apariencia y de vez en cuando me repatea en el hígado ver reguero en la sala, primero grito y luego recojo, no hay mas.
Pero nada pasa si un día no quiero limpiar, no estoy orgullosa de ello pero ¡caray! a veces siento que necesito un descanso, aunque al día siguiente el trabajo sea doble.
Acá Kerusso.. queriendo ponerse a limpiar la casa y odiando los impertinentes lentes...